Favores del Siervo de Dios

En octubre del 2018 nació con tan sólo 25 semanas de gestación mi sobrino Nicolás. Su pronóstico fue gravísimo porque tenía una gran inmadurez pulmonar. Desde el principio le encomendé al Padre José Pío la salud del bebé.

Han pasado ya ocho meses y el niño está en casa, con sus padres, después de superar muchos y difíciles problemas de salud. Su pronóstico es mucho mejor de lo esperado. Su recuperación parece milagrosa, ya que debiera tener muchas más secuelas por los medicamentos que le han administrado.

Doy gracias Dios y al Padre José Pío por este gran favor que le ha hecho a mi hermano, ya que es su único hijo.

M.Z.M.
URRUGNE (FRANCIA)

Me diagnosticaron un cáncer de colon. Empezaba un largo y difícil camino de tratamientos con quimioterapia, radioterapia y 2 cirugías.

Conocí a una hermana Auxiliar Parroquial en la iglesia del Juncal en Irún (Guipúzcoa). Se hizo muy cercana a nosotros siempre con una bonita sonrisa y palabras de ánimo. Nos veía en la calle o en la iglesia, nos saludaba y nos invitaba a pedir la intercesión del Padre José Pío que estaba en proceso de canonización. Por "casualidad" me llamo también José Raimundo Pío.

Vengo a dar gloria a Dios por el gran favor que recibí. Gracias a la intercesión de Padre José Pío, me fue todo bien en el tratamiento y el próximo mes vuelvo a mi trabajo y actividades cotidianas.

Alabado sea Dios en su poder y misericordia.

José Raimundo Pío
Estando muy apurados, por la situación de precariedad económica por la que pasaba mi familia, a un hermano mío, de cuatro años, le diagnosticaron una enfermedad en el riñón. No teníamos seguridad social. Me encomendé al S. de Dios y a los dos días de comenzar la novena, le concedieron a mi padre la Seguridad Social. Desde ese momento, todos los días le he pedido por su pronta recuperación. A los quince años le pusieron diálisis. Sin perder la esperanza lo seguí encomendando. La posibilidad de un trasplante de riñón era casi imposible, pues la lista de espera era inmensa, doscientos pacientes antes que él; acceder a la hemodiálisis también era muy difícil. Así llegó hasta los veintiséis años donde le han podido hacer un trasplante de riñón, que no lo ha rechazado, por eso doy gracias al Siervo de Dios por este gran favor.
A.A.T.R
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